Pasos de viajera

Sobre mí

Te sientes insatisfecha,
quieres un cambio de vida pero estás bloqueada y te da miedo

Hola, soy Raquel y yo también me he encontrado en ese punto en el que te estás ahora.

En 2013 me despidieron de un trabajo de contrato “fijo y estable” (luego me enteré de que entró en mi lugar la sobrina de la jefa), hice frente y superé un cáncer y rompí mi relación de 7 años con mi pareja. Las expectativas no eran muy alentadoras en España, mi país, volví a casa de mis padres con 30 años y comenzó a bajarme la autoestima y la moral. Sin saberlo, me sentía profundamente infeliz.

En mi entorno noté cómo mi situación provocaba un sentimiento de pena, lástima y/o preocupación. Sé que intentaban ayudarme pero tampoco sabían cómo y me sobreprotegían.

Un día vi las cosas claras: La situación me estaba sobrepasando, no podía seguir esperando que mi situación cambiara sin hacer nada al respecto y era urgente un cambio de vida. Un cambio de vida que me ayudara a mí y también a mis allegados. Necesitaba volver a demostrar que no era una inválida, que me podía valer por mí misma y que no necesitaba de nadie para levantarme.

Sin embargo, no tenía grandes ahorros y aunque hablaba inglés con el “nivel medio” que a los españoles nos gusta pretender tanto que tenemos, sabía que no era suficiente para empezar por lo grande y encontrar un buen empleo en el extranjero.

Vaya, esto me volvió a echar para atrás, ¿qué estaba haciendo? ¿Estoy loca? ¿Dónde voy a ir yo a parar así?

¿Qué me hizo cambiar de idea de nuevo? ¿Qué me hizo decirme: “¡AHORA! ¡HAZLO YA!”? Algunas personas muy cercanas y queridas a mí me empezaron a llamar “Raquelita”. ¡Qué tontería! ¿Verdad? Sé que lo hacían con todo el cariño del mundo y no tenían la más mínima intención de hacerlo con malicia, sino todo lo contrario. Sin embargo, imagina que te quieren cambiar tu nombre a los 30 años, cuando has tenido que volver a casa pues rompiste con tu novio, no tienes trabajo y te pasas el día en casa de tus padres buscando un empleo por internet que no llega y vamos a decirlo, tu apariencia física y mental no es la más óptima en estos momentos. Cada vez que me llamaban “Raquelita” me rompía el corazón pues me daba a entender que ya no era adulta, que volvía a la infancia y quedaría ahí para siempre. “¡Raquelita!” y toda mi autoestima se venía abajo y no te digo si encima se pronunciaba en un tono bajito, mesurado, para no molestar… Me dije “¡No!, ¡esa no soy yo! ¡Yo no quiero estar triste, yo no quiero depender de nadie, yo sé que soy fuerte y valiente y os lo voy a demostrar!”.

Fue mi primer paso. El primer paso que me ha hecho dar este giro en mi vida. El primer paso para convertirme en viajera y que fue el detonante de todas las aventuras que me esperaban. Si alguien me hubiera preguntado un año antes que todo esto iniciara si yo lo veía posible en mi vida, si yo estaría dispuesta a hacerlo, mi respuesta habría sido algo así como un… “¿de qué hablas? ¡Eso es de locos! De gente que es muy libertina. Yo no podría”. Vivir viajando jamás se me había pasado por la cabeza y mi punto de vista al respecto era muy cerrada y anticuada, hoy lo sé, pero gracias a ello, a que he cambiado abriendo mi mente a las oportunidades que te puede ofrecer la vida si se lo permites, he descubierto lo vendados que tenía mis ojos y espero ayudarte a quitarte esa venda a ti también, pues eres tú y sólo tú, la que tiene que dar este primer paso.

Eres tú y sólo tú la que tiene que dar este primer paso.

Mi primer billete de ida sin fecha de vuelta asegurada me valió la recuperación de mi nombre, volví a ser adulta, independiente y fuerte. Sin volver a mencionarlo, ese diminutivo se borró y pude recuperar mi identidad, ¡vuelvo a ser Raquel! No hay nada de lo que esté más orgullosa que del camino que me he trazado yo sola para poder pronunciar mi nombre con la cabeza erguida y bien alta.

En estos 5 años que llevo viajando he conocido a muchas mujeres que aún se dejan llamar por su nombre con diminutivo. Mujeres con miedo, con vergüenza, paralizadas en una vida que no desean sin saber qué hacer para salir de ahí.

Te aseguro que es posible, ¡siempre! Sólo necesitas ver ese detonante que te rodea. En el fondo sabes cuál es, ¡piénsalo! Eso te hará tener toda la energía que necesitas para dar tu primer paso de viajera.

Espero que, a través de mi experiencia, pueda ayudarte y ofrecerte consejos y esos pasos necesarios para llevarte a ser feliz, porque te lo mereces. Sé que sí.

Llevo ya 5 años viajando despacio y trabajando donde me asiento. En este tiempo he utilizado varias técnicas para moverme y avanzar, pero siempre he trabajado por cuenta ajena. En ocasiones, he buscado un trabajo que me gustara y me he mudado ahí y en otros momentos ha sido al revés, me he mudado a una ciudad que me gustara y busqué allí trabajo. En mis post te iré dando los pasos necesarios para que tú también puedas conseguirlo.

Desde el año 2013, por lo tanto he vivido en Irlanda (en las ciudades de Cork y Dublín), en China (en la ciudad de Yantai), en Escocia (en Edimburgo y luego en Glasgow), en Francia (ese año estuve viajando mucho por el país en general, cambiando de destino cada semana) y en Hungría, donde estoy ahora, en la ciudad de Budapest.

En todo este tiempo por supuesto, he mejorado mi inglés, jaja, y he trabajado en cosas tan variopintas como aupair, atención al cliente, localizadora de videojuegos o técnico de campo para Google.

Así que ahora me dedico a trabajar y hacer turismo despacio, como digo yo. No voy a la carrera porque estoy viviendo en el país, por lo que me dosifico y también visito muchos más lugares que de turismo seguro que no haría. Me empapo de la cultura autóctona, la gastronomía, la gente, las fiestas, las costumbres y curiosidades y toda esa idiosincrasia que acompaña cada lugar.

Mi meta hoy es ayudarte a ver que es posible un cambio en tu vida y los pasos que tienes que seguir para conseguirlo

He tardado en dar este paso, lo sé, el de abrirme mi propio espacio para compartir mis experiencias y consejos. Cada uno toma su tiempo y esto tampoco me ha parecido nunca indispensable para poder llevar a cabo mi camino. Pero, como siempre, tuve otro momento de revelación y en este caso me hizo dar este pequeño gran salto para mí, abrir un blog donde poder ayudar a otras mujeres que arranquen desde el mismo punto en el que yo me encontraba para ayudarlas a romper sus miedos y hacer realidad una vida diferente. Y no digo “hacer realidad sus sueños”, pues, como te comentaba, yo jamás hubiera pensado que acabaría así o que al menos por ahora estaría viviendo como lo hago, viajando, sin embargo, hoy lo agradezco enormemente. Este estilo de vida te cambia, te hace madurar, te reta, te hace superarte, te pide y te exige conocer tus límites lo mismo que te sorprende, te admira, te enriquece, te da vida, te sube la autoestima y te cambia para no volver jamás a ser la misma. Y yo creo que este cambio siempre, siempre es para mejor. No tienes más que hablar con las personas que ya lo han intentado.

Así que para cualquier duda o consulta, aquí estoy. No lo dudes. Yo he preguntado también mucho para llegar hasta aquí y lo seguiré haciendo. Me encanta hacer preguntas para aprender más y me encantaría poder ayudarte en todo lo que esté en mi mano. Para ello, he creado 2 servicios que te pueden venir muy bien: el servicio de Auditoría y el servicio de Consultoría para viajar y trabajar. Si quieres obten más información sobre ellos, dirígete a mi apartado de Servicios o haz click aquí. Si lo prefieres, ponte en contato conmigo y hablamos. Mi email es contacto@pasosdeviajera.com o rellena el formulario del apartado Contacto.

 

Así que ahora, no lo dudes, si yo lo he conseguido, ¡tú también puedes!

¿Por qué no comienzas ahora a dar ese primer paso de viajera y te unes a mí y al resto de mi comunidad viajera?

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