Pasos de viajera

Vivir como nómada

VIVIR COMO NÓMADA - PASOS DE VIAJERA

¿Qué es un nómada o qué es ser nómada?


Diferencias entre nómada, viajero y turista.

Según la RAE (Real Academia de la Lengua Española) un nómada es: “Dicho de un individuo, de una tribu, de un pueblo: Carente de un lugar estable para vivir y dedicado especialmente a la caza y al pastoreo.” y “Que está en constante viaje o desplazamiento”. Olvidándonos hoy en día de la dedicación a la caza y al pastoreo es, pues, alguien sin una residencia estable y que viaja constantemente. No se precisa ningún tiempo de duración en cada destino; cada persona marca su propio ritmo.

Por lo tanto, un nómada no es un viajero o turista únicamente. Entendiendo por viajero a aquel que viaja o relata un viaje y a un turista a aquel que hace turismo (actividad o hecho de viajar por placer).

Un nómada viaja, visita, hace turismo pero, además, reside lejos del hogar donde se crió y se desplaza estableciéndose, de la misma manera, donde viaja por un tiempo indeterminado. Un nómada hace del país que visita su nuevo hogar, aunque nada más sea de manera temporal.

Convertirse en nómada no creo que sea una decisión que se toma de manera consciente, simplemente, surge y un día, te das cuenta de que lo eres.

“Convertirse en nómada no creo que sea una decisión que se toma de manera consciente, simplemente, surge y un día, te das cuenta de que lo eres.”

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¿Cómo descubrí que soy nómada?

En mi caso personal, salí de mi zona de confort sin la idea de que fuera permanente. Atravesé diferentes circunstancias en mi vida que me hicieron desear con todas mis fuerzas un cambio radical. Con la partida de mi país, pretendía mejorar profesionalmente y personalmente para regresar al cabo de un año de nuevo a mi hogar y poder encontrar lo que en ese momento me era denegado por falta de conocimientos o por el mero hecho de que yo misma no creía que fuera lo suficientemente buena o merecedora para conseguirlo.

Este primer año cambió algo tan profundo en mí que, cuando volvía a casa de visita, sentí que ya no era la misma; sin embargo, mis familiares y amigos parecían haberse quedado en el mismo estado y con las mismas ambiciones. Todos ansían mantener un puesto de trabajo estable, tener una pareja, casarse, hipoteca e hijos. No digo que eso sea malo, pero vi que iba dejando de ser mi ideal de vida.

Había pasado un año en Cork, Irlanda, mejorando mi inglés, lo cual me permitió superar mi única entrevista de empleo en Dublín y conseguir un puesto indefinido por méritos propios.

Buscarse la vida en el extranjero no es fácil. Te mantiene en constante incertidumbre y te plantea retos diarios. Esto puede ser realmente agotador en ocasiones; sin embargo, cuando superas cada uno de estos desafíos sientes un orgullo interior que jamás antes había experimentado.

Al cabo de casi dos años en Irlanda, me di cuenta de que lo que había deseado en un principio en mi país, España, lo estaba consiguiendo en aquella isla esmeralda: un buen trabajo, vivienda, amigos. Aún así, dentro de mí había algo que me entristecía. Mi vida había caído en una rutina muy constante, si bien hacía cosas distintas cada día. Es difícil de explicar, pero noté que, aún teniéndolo todo, algo no iba bien. “¿Acaso necesito volver a España?”, me preguntaba. “Eso no”, me decía mi interior. “¿Qué es, entonces?”. “Vive la vida”, escuché.

Reacciones de la gente ante los nómadas

Sé que parece surrealista, pero fue en ese momento cuando me di cuenta de que me había vuelto una persona nómada. Mi manera de vivir la vida y ser feliz era viajando y viendo el mundo. En aquel instante, comencé a mover mi mundo para hacer realidad un sueño que tenía pendiente desde hacía tiempo: ir a vivir a China. ¿Piensas que la gente me apoyó? ¿Que no ponían caras de asombro, desconfianza o burla? Exceptuando unos pocos (que son los que se han quedado en mi camino como verdaderos amigos), la mayoría de las personas pensaban que estaba loca, que no me volverían a ver porque me pasaría algo malo o bien que me verían muy pronto porque me fuera, como no, igualmente mal. Ah, otra opción muy común que me encontraba era la de escuchar: “No lo vas a conseguir”. Esa gente no veía más que problemas en esa decisión: “No serás capaz de encontrar trabajo”, “el visado de trabajo es uno de los más difíciles de obtener”, “te van a estafar”, “vas a perderte y no podrás preguntar porque no hablas el idioma”… Una lista de miedos sin fín salía de sus bocas, dejando de escuchar cualquier cosa que yo pudiera decir al respecto.

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¿Pues sabes qué? Hoy puedo decir que les hice un “¡Zas! En toda la boca”. Lo conseguí, superé todos los problemas para sacarse el visado, informes médicos, burocracias, superé entrevistas y conseguí un empleo como mánager de recepción en un hotel de 5 estrellas, viajé por China, visité ciudades que aún me visitan en sueños, conocí gente impresionante, recorrí la muralla china, experimenté la sensación de estar en otro planeta y disfruté al máximo y de manera muy intensa mi experiencia en China. No digo que todo fuera perfecto, mentiría si lo hiciera. ¿Fácil? Ya te puedes imaginar que tampoco. Sin embargo, ¿lo recomendaría? Infinítamente, sí. China me dejó sentimientos contradictorios, grandes victorias y enseñanzas, días cargados de anécdotas y recuerdos. Y, lo más importante, la lección que aprendí al ver que mis sueños se pueden hacer realidad siempre que luche por ellos. Yo soy la directora de mi destino. Tengo el poder de decidir dónde ir y qué hacer. Parecen obviedades, lo sé; pero al salir de tu zona de confort a esta escala, sientes un empoderamiento sobre ti misma y las cosas que te rodean como jamás había sentido antes. ¿Y tú? ¿Te has parado a pensar alguna vez en tu vida de esta manera? ¿Estás donde te gustaría estar? ¿Haces lo que te hace sonreír sin evitarlo?

Habilidades, destrezas y conocimientos que te ofrece la vida nómada

Es libertad, seguridad en tí misma, confianza, orgullo y felicidad. Esta vida nómada te reta continuamente con nuevos desafíos. Empezar de cero en nuevas ciudades y nuevos países es agotador; sin embargo, también debo decir que se coge práctica con el tiempo y se hace más eficazmente. Aprendes a buscar trabajo y casa rápido y tu sentido de la orientación se desarrolla (te lo digo yo, que el mío siempre ha sido pésimo). Es curioso observar ahora cómo soy capaz de saber dónde estoy o cómo ir a un sitio donde no he estado nunca antes y, sin embargo, sigo desorientándome en mi ciudad natal. Quizás se deba al hecho de que al viajar sola, solo puedes confiar en tí misma, procuras estar atenta para que no te pase nada malo y oye, pues que una se cansa de dar vueltas, así que más vale poner atención, jaja. Sin embargo, en tu ciudad o incluso país, es todo como más fácil, por lo que me relajo y si me pierdo, sé cómo reubicarme, puedo preguntar con más facilidad y es más probable que vaya acompañada, por lo que me dejo llevar.

Tras Irlanda y China, siguió Escocia, Francia, Hungría y de nuevo Irlanda. Buscar trabajo, pasar entrevistas, actualizar el currículum y mi carta de presentación, encontrar nuevo hogar, saber lo básico que necesito para vivir cómodamente en cada destino, manejarme en lo desconocido forman parte de mi día a día y me ha enganchado de manera irremediable por el momento. Viajo despacio, me empapo de la cultura del país donde me reubico, conozco nueva gente, abro mi mente al máximo para absorber todas las nuevas experiencias que vivo y me doy las gracias por permitirme vivir esta vida tan caprichosa, quizás para muchos muy poco entendida o aceptada y para otros envidiada o valorada. Puede que sea un bicho raro por haberme salido de estas pautas sociales que tenemos marcadas en esta sociedad del siglo XXI europeo o incluso internacional. Pero, ¡qué demonios! Solo se vive una vez.

Quizás no pueda jubilarme habiendo pasado toda mi vida laboral en la misma empresa, como hicieron mis padres, y mi LinkedIn tenga páginas llenas de tantos trabajos como países diferentes; quizás no me case o no tenga hijos, cualquier posibilidad está abierta. No me cierro a nada, simplemente, dejaré que las cosas pasen, si tienen que pasar y cuando tengan que pasar. Ser nómada te aleja de esa vida estable que te enseñan que es la correcta, pero te abre a otro mundo de posibilidades infinitas, que no tienen que ser necesariamente opuestas a aquel otro estilo.

Vivir viajando también me ha hecho cambiar la escala de prioridades que tenía en cuanto a posesiones materiales. Saber qué es imprescindible y qué es innecesario es un aprendizaje continuo y se transforma con cada viaje, pero se aprenden trucos para guardar lo que realmente vas a necesitar en tu maleta facturada de 20kg. y en la de cabina de 10kg.

Pros y contras de la vida nómada

Han pasado ya casi cinco años y medio desde que tomé aquel primer avión, llena de ilusiones, miedos y esperanzas. Hoy el nomadismo forma parte de mí y de mi vida y estoy muy orgullosa y feliz de haber conseguido todo lo que he conseguido hasta hoy. Aunque, a veces, tenga ese sentimiento de remordimiento por perderme momentos especiales con mi familia o amigos de infancia; se hace balanza con los momentos que sí que compartimos. Aprendemos a apreciar más el tiempo que estamos juntos, tener abrazos infinitos y charlas hasta la madrugada. También es cierto que hay que reconocer que hay que agradecer a las redes sociales que podamos mantener igualmente un contacto casi permanente con los que amamos y hoy en día la distancia no se percibe tanto, por lo que vivir lejos tampoco se hace tan negativo. Los que de verdad me quieren, aceptan las decisiones que estoy tomando y sé que hoy me ven como una mujer fuerte, valiente e independiente. Los que no me quieren o me envidian probablemente no sobrevivan a la criba de números de teléfono que hago cuando cambio de número al cambiar de país. Formarán parte de mi vida de manera muy fugaz y francamente, lo que digan de más, quedará de menos y olvidado para mí. Hoy puedo levantar la cabeza bien alto, porque todo lo que he conseguido para llegar donde estoy hoy, como haber trabajado para multinacionales como Google o Apple, lo he conseguido YO. Mis máximas: prepárate, valórate y lucha por lo que quieres, porque lo único que cae del cielo, es la lluvia. Busca tu camino y anda.

Mis máximas: prepárate, valórate y lucha por lo que quieres, porque lo único que cae del cielo, es la lluvia. Busca tu camino y anda.

¿Es algo temporal vivir como nómada?

He encontrado en este estilo de vida nómada un cierto equilibrio en mi vida, por muy raro que parezca. No sé si algún día decidiré asentarme en algún sitio; como digo, todo puede pasar. Pero aún no he sentido esa necesidad o he notado una sensación que me hiciera arraigarme en un destino. De momento, el mundo es mi hogar y siento que, aunque de manera temporal, cada destino forma parte del bagaje que llevaré conmigo el resto de mi vida. Todo suma y me moldea para formar la persona que soy.

Pienso que, en mi caso personal, la vida me ha tirado de las orejas en dos ocasiones para abrirme los ojos. No pienso dejar pasar mi vida sin hacer nada que me haga mirar atrás y sonreír. Te deseo lo mismo, seas nómada o no.

¿Qué te parece a ti? ¿Te atreverías a vivir una vida nómada?

¿Te lo has planteado alguna vez?

¿Has viajado alguna vez sola? Te recomiendo que lo pruebes si no lo has hecho ya. Lee este artículo en el que entrevisté a 15 mujeres viajeras y te convencerás. Quizás viajar sea lo tuyo y aún no lo sabes.

Déjame un comentario con tus impresiones. Si tienes alguna duda sobre el nomadismo y quieres compartirla aquí, eres más que bienvenida.

Si te encuentras en un momento en el que te gustaría probar este estilo de vida, ¡te animo a que lo pruebes! Si sabes de alguien que pueda estar interesado en lanzarse con la maleta, ¡comparte este artículo!

Muchas gracias por leerme, ¡estamos en contacto!

Raquel

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virginia
Invitada

¿Vivir como nomada?
Nunca me lo he planteado y tampoco he viajado sola.
Tiene que ser una sensacion tremenda ver como lo consigues y una gran satisfacion personal. Valorar el tiempo que estas con los tuyos, las conversaciones con ellos, todos esos pequeños detalles tendriamos que hacerlo siempre.
Que bueno valorar los pros y los contras desde tu punto de vista Raquel
Un abrazo

Ana
Invitada

Hola Raquel, Mucho tiempo sin pasarme por tu blog pero desde luego admiro tu vida de nómada. Es mi objetivo: viajar por motivos profesionales dando conferencias por el mundo. En mi caso ha sido al revés. Empecé a los 18 años a trabajar, decidí ser madre con 25 y ahora que tengo 45 ¡Tengo los deberes hechos! Por eso voy a dedicar la segunda parte de mi vida a viajar pero quiero hacerlo al lado de mi pareja. Veremos … dijo un ciego. De momento viajo sola por España y con mis hijos por el mundo. Lo importante es sentirse… Leer más »

Adriana
Invitada

Hola Raquel! Me ha encantado tu artículo. Para mi vivir como nomada es lo que estoy haciendo ahora. Navegando con nuestro velero sin más destino que conocer y viajar. Como entiendo ese momento en que te llaman loca, o que te dicen… aquí estaré cuando hayas fracasado. Bueno, mientras tanto… yo sigo navegando jejeje. Un fuerte abrazo

Mónica Diez
Invitada

Yo tengo claro que no podría ser nómada. No tengo ese espíritu. Pero admiro mucho a los que tenéis esa libertad de no pertenencia a un lugar concreto. A mi no me haría feliz pero me encanta ver la vida de los que sí lo sois, porque soy una gran turista y me encanta ver lugares nuevos. Pero si hubiera nacido en la prehistoria, seguro que sería de las primeras en decir “me quedo en esta cueva”. Estupendo artículo.

Cristina Piriz
Invitada

Hola Raquel. Me siento muy reflejada por tus palabras. Yo también me fui a trabajar al extranjero y luego volví a casa y me di cuenta de que yo había cambiado pero todo el mundo estaba como siempre y que de alguna forma los lazos y la conexión cambiaron de forma. También he vivido y trabajado en varios países. A mí me encanta salir de mi zona de confort, es casi como una droga. Es muy enriquecedor el estilo de vida nómada o viajero. Gracias por este artículo, me ha llegado al alma 😀
Cristina

Ana
Invitada
Ana

Me encanta leerte, me da fuerzas para seguir hacia ese sueño de vivir como nómada. Aunque me gusta viajar, me he dado cuenta de que lo que me gusta es vivir y experimentar el lugar. Más que pasar dos días en cada sitio, verlo a carreras y a por el siguiente.
por cierto, me pasa como a ti, me desoriento en mi ciudad pero cuando llego a un lugar nuevo se me enciende un gps interno que me lleva a todas partes 🙂
Un abrazo!

Eliana
Invitada

Raquel me ha gustado mucho este post, has sido muy honesta contigo misma al llevar una vida que no es tradición pero que hoy día se está convirtiendo en una nueva forma de vivir. Me parece genial que hayas tenido esta grandiosa experiencia en China, uno se apega a los lugares como se apega a las personas, pero también aprende a desapegarse. A mí me encantaría tener una vida nómada, me hubiese gustado que hubiera sido mi prioridad antes de tener a mi hija, pero si hubiese sido mi prioridad tal vez no hubiese conocido a mi hija, luego me… Leer más »

Alexandra
Invitada

Quiero plantearlo en algún momento de mi vida.
Vivir desde la libertad de hacer lo que uno quiere debería ser ley de vida.
Me ha parecido genial este artículo para aquéllos que en algun momento de muestras vidas queremos dar ese paso.
Pensé que era más difícil dar ese paso, pero me veo viajando y viviendo de mi blog.

María Sánchez Fabián
Invitada
María Sánchez Fabián

Hola.¡Que interesante! La verdad es que me encantaría poder vivir como nómada, por lo menos algunos años de mi vida porque me apasiona viajar, descubrir nuevos lugares, nuevas culturas… Saludos.

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